viernes, 7 de febrero de 2014

Asumiendo cosas

Esto es muy serio, ¿qué intereses hay por medio? 
Houston, tengo miedo... quiero bajarme de aquí. 
Si todos están locos... voy a largarme de aquí. 
Y este lugar y ellos... malditos sean.

Love of Lesbian, Houston, tenemos un poema

Me he prometido a mí misma hacer como mínimo una entrada al mes. Es probable que dentro de un mes ni siquiera recuerde que tengo un blog, pero por ahora sí que lo hago, así que bienvenidos a otro post de mierda que tendré que acompañar con fotos para que no os sintáis defraudados con ello (¿alguien entra aquí? ¿Alguien sabe que esto existe? No lo sé, pero me va bien para desahogarme). El título ya avanza un poquito lo que vengo a decir en el post, pero bueno, voy a alargarlo. 

Han pasado dos meses, dos meses en los que han habido varias palabras tabú en casa. Básicamente aquellas palabras o recuerdos que se puedan relacionar con la famosa noche que pasé en la sala de espera de un hospital cenando cosas del Burger con mi hermana o con la figura de mi abuelo. Y más que tabú ha sido que no me atrevo a hablar demasiado del tema. Supongo que por esta razón y por las "peleas" que teníamos mi abuelo y yo todavía queda gente que o se escandaliza cuando menciono lo mucho que le echo de menos, o dice que si ya le tengo olvidado. 


Debo ser una de esas personas que para recordar a alguien simplemente necesita cosas pequeñas -e incluso estúpidas, diría yo-; una foto de hace años en la que salimos mi hermana y yo con ellos, una frase muy típica de él o incluso la cosa más estúpida del mundo, que es ver a ancianos caminando con el bastón. Así que, principalmente, sigo asumiendo el no poder pelearme con nadie y a los tres minutos sentarme en el sofá y hablar de cómo le ha ido el día o si no le aburre Intereconomía, que mejor veamos una película. Echo de menos parecerme a alguien que a primera vista era tan diferente a mí, y con quien, al fin y al cabo tenía demasiadas cosas en común.

También intento asumir otras cosas, pero hablar de una clase de Bachillerato en la que principalmente hay personajes que piden libros de E. L James como lectura optativa en clase de Castellano me da bastante asco. Así que mejor hablo de cosas más importantes. En estos momentos de mierda es cuando asumes y descubres quién está ahí en los buenos momentos cuando todo va de puta madre, y quién está cuando tiene que estar. Y, la verdad, siempre están esos que sabes que no te van a fallar. Puedo sentirme orgullosa de tener amigos alrededor tan... Ni siquiera sé acabar la frase, pero sigo sintiéndome orgullosa. 

Así que supongo que toca seguir asumiéndolo, aunque siempre quede una parte que se niegue a aceptar la realidad que supone cruzar el umbral de la puerta de esa casa y no encontrarse a nadie en la cocina refunfuñando y diciendo "como supongo que no querrás cambiar para mantener la costumbre, he vuelto a hacerte patatas fritas" mientras le doy un beso en la mejilla y le digo que las mejores patatas son las que hace él. Y siempre lo serán. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario